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Hamilton ofrece un buen homenaje de altura

La relojería no es un boom, va más allá de eso, es simplemente te gusta o amas los guardatiempos, o eres fanático de reflejar tu personalidad a través de un reloj. Con este tema no tenemos objeción alguna, tienes mil posibilidades de acuerdo a un presupuesto, a una necesidad, o a un gusto en específico, incluso a una complicación que deseas desde hace mucho tiempo. Un gasto que puede ir de $1,000 pesos a millones.

He tenido la suerte de que a lo largo de mi carrera profesional como periodista especializada en Alta Relojería he visto de todo, las piezas más excéntricas que te puedas imaginar, el pésimo gusto valuado en millones de dólares, obras de arte con oficios que casi se olvidan en el baúl de los recuerdos,  si no fuera por algunas casas relojeras que desde hace un par de años le han dado el valor que se merece.

La medición del tiempo es mágica, obvio te estoy hablando de cierto segmento de relojería en dónde lo diminuto se vuelve magistral. Pero si hablamos de otro segmento se pone más complicado el tema, si vas a gastar varios miles de pesos es porque (en teoría) sabes lo que vas comprar, conoces la marca y por lo general, tienes un modelo en mente. Eso no sucede con relojes fashiones tanta la oferta que el consumidor es impredecible, pensemos que va con un modelo en mente, pero al entrar a la tienda recorre otras vitrinas que pueden ser factor importante en cambiar de opinión si encuentra algo que se ajuste a su presupuesto.

Te he hablado de Hamilton y su honesta relación calidad-precio, no es segmento de moda, son relojes comprometidos con la calidad mecánica, funcionalidad y diseño. Te quiero poner un ejemplo (recién salidito de los hornos de BaselWorld), el Chrono Worldtimer es un buen compañero en tus viajes, te ofrece 24 husos horarios y te despreocupas del cambio de horario en el verano. Es robusto, con mucha identidad y te funciona de maravilla en el día a día.

La precisión en este reloj no es negociable, han trabajado en ello y de la mano del acrobático Nicolas Ivanoff trabajaron en la parte de diseño. En la carátula nos encontramos con un contador de cronómetro centrado y fácil de leer con un rango de 12 minutos, con el fin de resaltar la importancia de esta unidad de tiempo. Un interesante homenaje a los vuelos acrobáticos.

¿Qué te parece? Te estarás preguntando el precio, ¿no es así? Oscila entre los $20,000 pesos.