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Lo más “in” y lo más “out” para papás primerizos

Tu bebé acaba de nacer y te embarga la felicidad… pero también las dudas y un cierto sentimiento de pánico sobre cómo reaccionar y cuidar al recién llegado.

Te ofrecemos un pequeño manual de supervivencia para padres primerizos.

1. Somos papás… y humanos:

Como los padres perfectos no existen, conviene desdramatizar desde el primero minuto y asumir que, si bien es verdad que un bebé trae consigo toneladas de felicidad, su cuidado conlleva también mucho cansancio y un cambio radical de costumbres, al menos en los primeros meses.

Así que más vale adaptarse cuanto antes ala situación siguiendo tres reglas de oro: priorizar, organizarse bien y, si la situación nos desborda, pedir ayuda.

2. Perder la perspectiva:

Hoy en día tenemos pocos hijos y bastante tarde, con lo que la llegada de un bebé se convierte en un acontecimiento mayúsculo.

Y, si bien es verdad que es uno de los momentos más importantes de nuestra vida, fuera de nuestro entorno quizá no tenga la relevancia que creemos.

Así que no saques las cosas de contexto: recuerda que todos los días nacen niños y que, por tanto, no eres ni los primeros ni los últimos.

3. Tiempo libre:

Muchos padres piensan que ya que los bebés recién nacidos pasan tanto tiempo durmiendo, tendrán mucho tiempo libre para ocuparse de otras cosas.

Error: entre una toma y otra apenas queda un minuto para hacer nada que no esté relacionado con el bebé y el día pasa, en general, en un suspiro.

4. Seguir los consejos al pie de la letra:

Revistas, libros, programas de televisión, las amigas, la suegra… todo el mundo te bombardeará con consejos sobre embarazo, parto y cuidados del bebé.

En vez de escuchar pacientemente e intentar hacer todo lo que te han contado, ten claro qué tipo de padres quieres ser y seguir los consejos de expertos.

Los mejores: el ginecólogo y la matrona primero y pediatra después.

5. Desencuentros en la pareja:

Es ley de vida: el bebé se va a convertir en el centro de atención en casa, y no sólo las primeras semanas o meses. Los padres tienen que renunciar a una parte de sí mismos para ocuparse de sus retoños y hacerse a la idea de que ya no son sólo una pareja de enamorados.

Pero eso no significa que debas renunciar al otro: es difícil, pero hay que encontrar tiempo para hablar.

6. Preocuparse demasiado:

Muchos padres primerizos pierden tanto tiempo leyendo y preocupándose de todo los males que le pueden suceder a su bebé que se vuelven casi paranoicos y no dejan que nadie ni nada se les acerque.

7. Gastar más de la cuenta:

Aunque no nos guste admitirlo, muchas de las cosas que compramos para un recién nacido son más caprichos de los padres que necesidades del bebé.

Este necesita poco más que unos padres que le quieran y un lugar dónde dormir, así que no hace falta quedarse en números rojos con tal de tenerlo todo a punto para el nacimiento.

Compra las cosas que necesitas, pídelas prestadas o pide que te las regalen.

8. Las tres mayores preocupaciones:

Una vez que el bebé ya está en casa, ¡calma y buen humor! Desde ese momento hay tres cosas que preocupan especialmente a los padres: la alimentación, el sueño y el llanto del recién nacido.